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Hay nubes en el cielo, no en el corazón

En aquel momento de desesperación ella sólo me dijo "Mira, algún día encontrarás a alguien a la medida. Que se olvide de tu pasado, de tus fracasos, que no le importe lo que fuiste, lo que hiciste, lo que algún día por malos actos tal vez perdiste. Alguien que te levante, que te perdone, que te cuide, que llore contigo y si es necesario te haga llorar, alguien que te entienda cuando ni siquiera tu lo haces. Alguien que al entrar en tu vida te hará saber por qué no funcionó nada con alguien más, alguien a la medida." En ese instante no entendí, no le di mucha importancia, en aquel instante eran sólo palabras de consuelo, algo sin mucho más sentido; pero ahora, ahora lo entiendo. Lo entiendo porque de repente llega esa persona que rompe todos tus esquemas y te saca una sonrisa con la más mínima tontería y entonces te pasa que no quieres otros besos, ni mirar otros ojos, ni escuchar otras voces. Entones, te pasa que estás enamorada y dejas de prestarle atención a las cosas e inicias a ver los detalles, los gestos, y son precisamente este tipo de cosas las que te hacen feliz. 

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Un poema, un café, una lágrima.

                                  20 P uedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,  y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.  Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería.  Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.  Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.  Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.  La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso...

Vespertina

Espera una excusa para sentarse a escribir, un momento donde su mundo no tiene luz y su corazón se queda sin esperanzas. Por su mente pasan susurros de los vestigios de memorias, de besos apasionados y momentos inolvidables, mientras que, ella asegura, por la de él pasan tristezas de aquella persona que considera su ángel, su guardiana y su amor. ¿Dónde queda entonces, el cariño que se ha brindado? No hay comparación alguna, ella es ella y para ti ella lo es todo. Entonces, solo queda sentarse en la oscuridad, bajo la ligera llovizna que le recuerda que, a pesar de todo, se sigue vivo y se está sólo.  

"Nunca jamás"

Nos encanta cuestionarnos sobre cosas de las que no siempre deseamos saber la respuesta. El hombre es masoquista por naturaleza y lo único que busca al final es la verdad. La duda existe cuando nosotros mismos nos cuestionamos si el hecho de conocer la verdad nos hace infelices, ¿vale, entonces, la pena vivir en un engaño que nos aleje de la realidad y que nos haga sentir felices? Entonces, cuando me sucede, no tengo otra cosa que hacer que responderme a mi misma: No, no vale la pena vivir en un engaño, en una realidad falsa, en una felicidad inventada. Es allí donde abro mi mente y suelto mis lágrimas a la almohada y dejo que la verdad, esa cruda y fuerte verdad me atropelle con todas las de la ley. Dejo que la verdad entre en mi mente y baje lentamente hasta ir destruyendo mi corazón. Permito que la verdad se apremie de mi infelicidad, de mis sentimientos de tristeza, de todo lo que tengo. Lo bueno, después de dejar que la realidad me mate es que vuelvo a renacer, y renazco como nunc...