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Mostrando entradas de junio, 2020

Capítulo 4. Una mezcla de la realidad y la fantasía

Abro los ojos y veo cómo se mecen debajo de este gran cielo azul las ramas de aquel pino, inhalo profundamente y puedo percibir el verde de sus hojas. Me siento tan cómoda en aquel lugar que decido volver a cerrar los ojos para disfrutar de aquel aroma tan suave; puedo sentir los rayos de sol sobre mi piel y escuchar el silbido del viento, quiero sentir esta imagen por mucho tiempo. De un momento a otro el sabor a amor me invade, la dirección del viento ha cambiado y el verde de su aroma se ha desvanecido y se ha sustituido por tu perfume. Inmediatamente mi mente se ve transportada a aquel primer día que te vi. Recuerdo muy bien estar sentada en aquella sala de espera mirando fijamente a aquel puesto en el que te encontrabas. Tu, con tu camisa blanca y las mangas arremangadas hasta por debajo de los codos, tu cabello un poco despeinado pero dando esa impresión de seguridad que tanto manejas, levantándote de tu silla cada vez que contestabas el teléfono y caminando de lado a lado mientr...

Balance

Hoy me rendí y me dejé llevar. Me dejé llevar por las ganas de verte, de sentir tu cuerpo cerca y poder palpar felizmente el olor que me da verte. Me dejé llevar por las ganas de hacerte mío y más aún por las ganas de desvanecerme en ti. Preparé por mi parte todo lo que estaba a la mano, me puse la ropa interior que sé que te enloquece y las prendas más asequibles posibles. Hoy me rendí y dejé la puerta abierta esperando a que tú entraras, esperando escuchar tus pasos atravesando ese marco. Hoy me rendí y tú te mantuviste firme. Y eso es lo que necesito. A alguien que esté firme cuando yo me rinda.