Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2018

Consejos para tu yo interior (o para el mío)

El amor es algo lo suficientemente abstracto como para ser entendido de diversas formas por la misma persona. El amor que sientes en este momento, ese amor tan grande que escondes entre pecho y espalda y que prefieres no dejarlo salir, es un amor que de cierta forma te está impulsando a lograr todo aquello que sueñas. No te preocupes, no te afanes, no te alteres. Las cosas todas se dan por algo, deja que ciertas cosas fluyan, deja que tu corazón respire y respira todo ese amor que tienes. No te cohíbas, no es bueno, deja que todo lo que sientas salga, que todo eso fluya. A veces la persona a quien quieres entregarle todo tu amor no va a querer recibirlo, a ti también te pasa con aquellos que quieren entregarte su amor y tu no lo quieres en ese momento, o no lo quieres nunca. Solamente respira, respira en ese momento. Tal vez, tal vez después, esa persona quiera recibir todo tu amor y tu estés totalmente dispuesta a dárselo. Por el momento, tómate esa cerveza que serviste hace poc...

Hilo rojo

Querido hilo rojo, Llegamos siempre en momentos inadecuados, en tiempos difíciles, en situaciones complejas. De cierto modo se podría que decir que llegamos en momentos en los que, con este hilo rojo, envolvemos los nudos de la vida y los solucionamos. A pesar de esto, de que siempre nos hacemos bien, no terminamos juntos y cada quien sigue por su lado. ¿Por qué? ¿qué esperamos? ¿a qué le tememos? Espero que no, amado mío, que esta no sea la ultima vez que podamos entrelazar las manos y unir los meñiques de donde nace este hilo rojo.

Un texto sin ningún tipo de hilo contector

Escribir siempre es un placer inmesurable. No se sabe cuándo van a empezar las palabras a salir y lentamente se forman frases y párrafos. Escribir siempre ayuda a expresar aquello que no nos atrevemos ya sea por miedo o por pudor. Esta mañana cuando estaba camino a la universidad, en medio de tanta gente, tanto ruido, tantas caras serias me di cuenta que es poco lo que he escrito últimamente. Que por estar en una relación que seguramente no era lo mío dejé perder mi esencia, dejé perder mi norte, dejé perder mi ser. Dejé de escribir sobre mis alegrías, le puse candado a la imaginación, bajé el volumen de mi voz y castigué a las cuerdas de mi guitarra. Poco a poco, y sin que nadie lo pidiera o lo exigiera, fui poniéndome ataduras cada vez más fuertes hasta que me convertí en aquello que siempre había detestado: un ser humano común y corriente. Y fue tanto lo que me pesó sentirme tan opacada, tan oprimida que llegó el final de la relación y no tuve de otra sino sentirme libre. Pero no...