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Mostrando entradas de abril, 2013

Buenos días, princesa.

“¿Alguien que me rescate?   Que venga a por mí y me recoja en sus brazos amables. Que me diga que hoy soy especial. Que no haga que me esconda de lo que llevo dentro. Que me apriete fuerte y me sonría con ternura y amor. ¿Hay alguien que me quiera por ahí? Mi secreto pesa. Lo llevo atado al cuello con una soga que cada día aprieta un poco más. Siento esa cuerda invisible cuando cierro los ojos y cuando los abro. Cuando miro, cuando ando, cuando tiemblo y cuando estoy en mi cuarto en la soledad de una noche que no me deja dormir. Quisiera ser feliz pero no puedo. No puedo. No puedo. Y le prometo a todo el mundo que quiero: quiero ser feliz. De verdad. Pero ¿puede serlo alguien sabiendo que no puede tener lo que más desea? Debo conformarme. Pasar a otra página del libro. Ignorar lo que dicta mi corazón. Decidir de una vez por todas que todo está perdido. Admitir el final. Sin embargo, no es tan sencillo renunciar. No es nada fácil olvidar que lo que sientes ...

No.

Quiero que me lleves lejos de los bullicios de esta ciudad vespertina, de las palabras vomitadas e ideas pisoteadas. Llévame donde roedores de la bolsa no sigan a un flautista que cual cretino Robin Hood roba a los pobres y se guarda de los ricos. Alejarás de mi los orgasmos de ideas que como casi siempre no llegan al clímax y llenarás mi alma de esa sensación que lleva consigo un poco de éxtasis, melancolía y soledad.  Pero no me tomes de la mano, porque no confío en tus torpes pies que me llevan a caer en las profundidades del infierno, pues no pienso hallar una vez más a Virgilio para que Dante siga mi historia de lejos.  No me tomes de la mano simplemente, porque solo quiero caminar con alguien que no me sienta, no me hable, no me conozca. 

Agua de vida

Una gota de agua es capaz de transformar la vida. Nace en las nubes, e inicia su vida con un trayecto directo a la tierra, cuando la toca alimenta a una semilla que con ella crece y poco a poco logra hacer la fotosíntesis y genera más oxigeno del cual todos tomamos para vivir. Luego de que esta semilla crece y se vuelve planta, se transforma inmediatamente en una fuente de alimento para nuestros animales herbívoros, de los cuales tomamos muchos productos como la leche para alimentar y nutrir nuestro cuerpo. Al final del día esa gota que cayó del cielo termina en nuestro organismo pasando por las células y alimentándonos, dándonos vida y la posibilidad de tener un día nuevo el cual será alimentado por otra gota que caiga del cielo, por otra pequeña fuente de vida, por algo tan pequeño al que muchas veces no le prestamos la atención necesaria, algo que dejamos que caiga lentamente por un grifo, que desgastamos y usamos de una forma inadecuada. Gotas que contaminamos co...