Quiero que me lleves lejos de los bullicios de esta ciudad vespertina, de las palabras vomitadas e ideas pisoteadas. Llévame donde roedores de la bolsa no sigan a un flautista que cual cretino Robin Hood roba a los pobres y se guarda de los ricos. Alejarás de mi los orgasmos de ideas que como casi siempre no llegan al clímax y llenarás mi alma de esa sensación que lleva consigo un poco de éxtasis, melancolía y soledad.
Pero no me tomes de la mano, porque no confío en tus torpes pies que me llevan a caer en las profundidades del infierno, pues no pienso hallar una vez más a Virgilio para que Dante siga mi historia de lejos.
No me tomes de la mano simplemente, porque solo quiero caminar con alguien que no me sienta, no me hable, no me conozca.
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